sábado, 27 de octubre de 2018

CORTOMETRAJE | Paperman (2012)


A pesar de que cuando oímos a alguien hablar de cortometrajes de animación la tendencia es pensar en los estudios Pixar, la asociación que todos deberíamos hacer - por historia, trayectoria y producciones realizadas - es con los Walt Disney Animation Studios: aquella compañía fundada en 1923 que lleva produciendo material audiovisual desde hace casi cien años y que, todavía hoy, nos deleita con cortometrajes tan brillantes como Paperman (John Kahrs, 2012).

Para los que no lo conozcan, Paperman, que cuenta la historia de cómo un hombre encuentra a la mujer en la que se había fijado en una estación de tren gracias a unos aviones de papel, precedió a las proyecciones de ¡Rompe Ralph! (Rich Moore, 2012) cuando ésta fue estrenada en cines. Y aunque tanto su historia como su estilo no eclipsen los de los antiguos trabajos de la factoría (Stemboat Willie [1928], Flowers and Trees [1932] o Three Little Pigs [1933]), el trabajo de los animadores de Disney en este cortometraje fue magnífico.

Fusionando, gracias a la mano de Glen Keane (La Sirenita, Aladdin), los estilos del Renacimiento Disney con los de otros títulos de la compañía (véase 101 Dálmatas [1961]) y empleando una acertada paleta de blancos y grises, Paperman consiguió sorprender al público con una historia de amor comprimida que rompía con lo impuesto por las piezas de Pixar y apostaba, una vez más, por el viejo Disney: aquel que soñaba con historias de amor idílicas que, pese a ser imposibles, eran fantásticas. 

Curiosamente, para mí Paperman tiene un significado especial. Desde el primer momento que lo vi, me acordé - sin motivo aparente - de una persona que se estaba convirtiendo en alguien muy importante en mi vida. Fue tan intensa esa sensación, que quise enseñarle el corto y volver al cine con ella para, exclusivamente, pasar esos pocos minutos en su compañía escuchando la pieza musical de Christophe Beck y viendo aquella historia de trenes, ciudades y aviones de papel. Y aunque nunca lo llegué a hacer, lo que sí me propuse fue explorar esa extraña sensación que me animaba a pasar - y compartir - tiempo con ella. Y además de que al final este cortometraje ha terminado significando mucho para los dos, el hueco que ella se ha hecho en mi vida es insustituible.

Y así estamos: a las puertas de la iglesia, para casarnos.


Jerry
Imagen vía The Movie Blog

3 comentarios:

  1. Por favor, pero cómo me ha gustado este post... Enhorabuena otra vez pareja por ese 'y comieron perdices' tan especial que tuvisteis vosotros. Nada que envidiar a los tan entrañables y románticos finales de Disney.

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