miércoles, 5 de mayo de 2021

CRITICA | Una Joven Prometedora

Como consecuencia del cierre al que se tuvieron que enfrentar las salas de cine durante las peores semanas de la pandemia y por eso de que desde hace nueve meses mi sentido de la responsabilidad se ha tenido que centrar en un nuevo trabajo y el futuro heredero de mi colección de DVDs, reconozco que - con mucha vergüenza y lástima - he estado casi quince meses sin pisar un cine. Por eso, una vez mi nueva normalidad se ha estabilizado y las salas de cine han sido declaradas lugares seguros, he vuelto a la que solía ser mi segunda casa. Y aunque no voy a negar que me estaba empezando a acostumbrar a la televisión de mi casa, tengo que admitir que, cuando salí de ver Una Joven Prometedora (Emmerald Fennell, 2020), sentí cómo una pequeña parte de mí había vuelto donde pertenecía. 

Desconozco si lo nuevo de Emmerald Fennell, una de las showrunners de la aclamada serie de TV Killing Eve, está considerándose como uno de los mejores títulos de este año. Es más, estoy seguro de que habrá habido estrenos mucho más ambiciosos, espectaculares y reivindicativos que éste. Sin embargo para mí, que he sucumbido a la socorrida - pero sumamente devaluadora - pantalla de mi salón durante demasiado tiempo, ver Una Joven Prometedora en el cine ha sido una de las experiencias más gratificantes que he vivido en las salas.

Puede ser que la nostalgia fuese la principal razón por la que al salir de la sala me sintiese tan satisfecho, pero me parece incuestionable que la historia planteada por Fennell, en la que la joven Cassie (impresionante Carey Mulligan) decide ponerse el traje de justiciera para vengar la agresión a una amiga suya, es fantástica. No sólo la ironía - tan bien entremezclada con su pertinente seriedad - con la que Fennell trata una temática propia del movimiento #MeToo es agradecida, sino que la forma con la que va destapando las capas y baches que componen su historia es - para un mero cinéfilo sin titulación oficial alguna relacionada con el mundo de lo audivisual - una valiosísima lección de cómo construir una historia sólida, atractiva y, encima, socialmente relevante.

Por si esto no fuese ya mucho, que el reparto esté encabezado por una Mulligan en constante estado de gracia y un grupo de secundarios exquisito que parece no terminar nunca (véanse Bo Burnham, Alison Brie, Alfred Molina, Laverne Cox, y un largo etcétera) ensalzan la calidad del filme sin por ello hacer sombra a muchos aspectos que muy a menudo pasan inadvertidos sin que sean per se menos importantes. Y es que en Una Joven Promesa todo funciona: su historia y personajes se envuelven en un mundo musicalmente acertadísimo (desde su electrizante Boys hasta el pertubador Toxic), con un diseño de producción exquisito y una fotografía sorprendente. Es más, me parece que la valía de lo que ha hecho Fennell es tal que me atrevería a decir que es una de las películas más indicadas para que muchos espectadores que - como yo - aún no habían vuelto a las salas, cojan su mascarilla y vuelvan a descubrir lo que significa disfrutar del Séptimo Arte como debe disfrutarse.


Jerry F
Imagen vía Focus Features

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