martes, 5 de mayo de 2020

CRITICA | Wildlife (Lo que Arde con el Fuego)


Al echar la vista atrás, reconozco que jamás habría pensado que Paul Dano (Nueva York, 1984), aquel joven que se dio a conocer por su inolvidable papel en Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, 2006), terminaría trabajando con cineastas de renombre como Denis Villeneuve Paul Thomas Anderson y participando en filmes de la envergadura de 12 Años de Esclavitud (12 Years A Slave, 2013) o La Juventud (Youth, 2015). Es más, si alguien me hubiese dicho que el primer trabajo de Dano detrás de las cámaras iba a ser Lo que Arde con el Fuego (Wildlife, 2018), me habría quedado sin palabras. Porque ahí donde muchos vieron talento, un joven inexperto como yo sólo reconoció a un actor joven cuya carrera tenía más posibilidades de quedarse en el éxito puntual en lugar de convertirse en una de las más interesantes de los últimos años.

Dano decidió enfrascarse, junto a su pareja Zoe Kazan, en la adaptación de la novela homónima de Richard Ford, un relato sobre un crío (Ed Oxenbould) que debe afrontar la difícil situación de ver cómo el matrimonio de sus padres se tambalea por la falta de serenidad de su madre (Carey Mulligan) y la obcecación de su padre (Jake Gyllenhaal), que decide - después de perder su trabajo - alistarse como voluntario para contener un incendio forestal en los bosques de Montana. El resultado, gracias a las apasionantes actuaciones de todos sus intérpretes, al exquisito trabajo de Dano detrás de las cámaras y a una historia frustrante pero de una belleza inusual, es un drama como pocos otros he visto en los últimos años.

Si bien es cierto que en páginas web de referencia como pueden ser FilmAffinity o IMDB la ópera prima de Dano no tiene una puntuación llamativa, su recepción por parte de la crítica fue francamente positiva. Y es que, este íntimo relato sobre la familia, el deber y el cuidado de los hijos, sorprende por cómo Dano y Kazan - con la ayuda de la cuidadísima dirección de fotografía de Diego García y las discretas notas musicales de David Lang - dotan de una asfixiante belleza a todos sus fotogramas y bañan con una poco común - pero acertadísima - imperfección a sus personajes. Por eso no es de extrañar que, alcanzado el desenlace de la película, el corazón a uno se le encoja y la lágrima que ha estado aguantando durante todo su metraje termine cayendo... Porque la humanidad de Lo que Arde con el Fuego es sobrecogedora.


Jerry
Imagen vía Rolling Stone

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