Hay quien afirma que Patty Jenkins no quería a Gal Gadot como protagonista de Wonder Woman y que la actriz recibió un salario ridículo en comparación al que sus compañeros justicieros (Cavill y Affleck) ganaron por sus respectivas apariciones en la gran pantalla. Sin embargo, por mucho que la comunidad virtual se empeñe en ensuciar la muy discutida nueva etapa del DCEU, ambas afirmaciones son sólo medias verdades. Por un lado es cierto que Jenkins no había pensado en Gadot para el papel de Wonder Woman, pero eso no quiere decir que la elección de Snyder no le gustase; y por otro, aunque Gadot no haya ganado la misma cantidad que - por ejemplo - Henry Cavill por su papel como Clark en Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (Zack Snyder, 2016), sí que cumplió con la habitual trayectoria de los profesionales del género, sirviendo como ejemplo Chris Evans con su trabajo en Capitán América: El Primer Vengador (Joe Johnston, 2011), un filme tras el cual tuvo un aumento de sueldo considerable. Por lo tanto, aunque nos empeñemos en descalificar los productos de DC, el mundo del superhéroe tiene unas condiciones que hay que acatar: si una película está basada en un personaje que ya ha salido en otro filme de los ahora famosos "universos compartidos", no sólo tendrás que conformarte con los criterios de selección de los que se te han adelantado, sino que además tendrás que dar valor - y rentabilidad - a tu trabajo para que los sueldos de tus estrellas asciendan durante las eventuales secuelas. ¡Y no hay que darle más vueltas! Porque, además, el trabajo de Jenkins en Wonder Woman ha sido tan bueno, que el primer largometraje centrado en la heroína de DC no sólo ha sido un triunfo para DC, Gal Gadot y su futuro sueldo, sino para todas y cada una de las mujeres en Hollywood.
