Es Nochebuena, estoy en casa,
y no puedo dormir. No pertenezco a ese colectivo juvenil que se reúne después
de una estratosférica cena familiar para alargar - copa en mano – una noche que, por la futura comida navideña
que lleva implícita, ya es larguísima. Aún no me he convertido en ese tipo de monstruo. En su lugar, soy un enfermizo cinéfilo
al que lo único que se le ocurre hacer para combatir su insomnio es escribir
una crítica de la última película que ha ido a ver al cine. Así soy yo.
Esto lo hago, en cierto modo,
para pedir disculpas porque sé que últimamente he estado desaparecido del mapa,
pero es que los deberes académicos requerían mi más absoluta dedicación si no
quiero meter la pata en mi último año de carrera. Así que, con una
conjuntivitis crónica recién diagnosticada, unas gotitas de dexametasona que
hacen que mis globos oculares ardan como llamas del infierno, y un estómago que
tarde o temprano va a explotar por la cantidad de turrón que he comido, os voy
a contar qué me ha parecido una de las películas que más suenan para los Oscar
de este año: 12 Años de Esclavitud.
● Año: 2013
●
Director:
Steve McQueen
●
Cast:
Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Lupita
Nyong’o, Sarah Paulson, Brad Pitt, Alfre Woodard
●
Música:
Hans Zimmer
● Nominaciones a los Oscar: Mejor Película (Ganadora), Mejor Dirección (Nominada), Mejor Actor (Chiwetel Ejiofor - Nominado), Mejor Actriz de Reparto (Lupita Nuong'o - Ganadora), Mejor Actor de Reparto (Michael Fassbender - Nominado), Mejor Guión Adaptado (Ganadora), Mejor Diseño de Vestuario (Nominada), Mejor Montaje (Nominada), Mejor Dirección Artística (Nominada)
● Nominaciones a los Oscar: Mejor Película (Ganadora), Mejor Dirección (Nominada), Mejor Actor (Chiwetel Ejiofor - Nominado), Mejor Actriz de Reparto (Lupita Nuong'o - Ganadora), Mejor Actor de Reparto (Michael Fassbender - Nominado), Mejor Guión Adaptado (Ganadora), Mejor Diseño de Vestuario (Nominada), Mejor Montaje (Nominada), Mejor Dirección Artística (Nominada)
●
Duración:
134min.
El nuevo largometraje de Steve
McQueen (director de la fabulosa Shame)
cuenta la historia de Solomon, un padre de familia, cómodamente asentado en Nueva
York, que tiene una fama impecable y un talento más que destacable para tocar
el violín. Esta última virtud será la responsable de que en su camino se crucen
dos cazatalentos muy interesados en utilizar – de forma temporal - la faceta de
músico de Solomon para un show que están realizando en Washington.
Irresistible.
Sin embargo, lo que Solomon no
se esperaba es que estos dos cazatalentos en realidad fuesen dos peones de un
primitivo sistema de tráfico de esclavos que le arrebataría todo lo que tenía:
su familia, su identidad, su dignidad, su libertad y su vida. Hasta 1841
Solomon era un negro libre habitante de los Estados Unidos de América. A partir
de ese momento, pasaría a ser – durante 12 interminables años – un esclavo más
llamado Plat que habría dejado de vivir
para empezar a sobrevivir.
Con los años mi corazón se debe
de estar convirtiendo en piedra. Al salir de la sala, uno de mis acompañantes
me comentó – tal y como muchas de las críticas que yo había leído decían - que
lo había pasado extremadamente mal durante la proyección de la película, pero
que no le extrañaba porque “…ya le habían
avisado de que era muy, muy dura”. Esta afirmación no dejó de sorprenderme
porque, para empezar, yo soy de los que creen que comer palomitas durante la
mitad de una película no es compatible con ese – supuestamente sincero - “pasarlo mal”. Si la película te está
impresionando tantísimo y te está haciendo sufrir, se te deberían quitar las
ganas de comer. Yo lo he vivido y he estado ahí. Es un hecho humanamente
irrefutable. El nudo en el estómago existe, no son los padres.
Sin embargo, después de
escuchar eso, me sentí verdaderamente decepcionado conmigo mismo. Yo siempre había
presumido de que las películas conseguían hacerme sentir más de lo que normalmente siento viviendo en una realidad
que - por lo menos profesionalmente hablando - muchas veces puede llegar a ser
verdaderamente desoladora. Pensé que había fallado en mi tarea de fundirme con
las imágenes y de sentir lo que tenía
que sentir, pero, más tarde, me di cuenta de que en realidad no basta con que
una película refleje una desgarradora realidad para que la transferencia de
emociones sea proporcional a la brutalidad de los fotogramas. Tiene que haber
algo más.
Y, lo siento muchísimo, pero 12 Años de Esclavitud no tiene ese algo más. Esta aclamadísima película no es
– ni muchísimo menos – el largometraje definitivo
sobre la repulsiva esclavitud en los EEUU.
A pesar de todo, resulta
indiscutible que estamos ante un filme de gran calidad que cuenta con algunas
espectaculares secuencias, una detalladísima ambientación, ante un
justificadísimo ejercicio de grandilocuencia interpretativa (chapó por absolutamente
todo el reparto), y ante una obra – quizás demasiado larga – que va a ocupar
una línea importantísima en el
currículum de McQueen. Pero, muy a mi pesar, 12 Años de Esclavitud no deja de ser una película escrita,
producida y dirigida con una más que evidente intención de hacerse un hueco en
esos premios de la Academia que tantísimo me disgustan. Y, ojo, se merecerá sus
nominaciones por el reparto, por la dirección y por todo lo que quieras, pero
lo nuevo de McQueen, por lo descaradamente pro-Oscar
que es, no se merece – ni por asomo – recibir la estatuilla de “Mejor
Película”.
Que sí, que es una buena
película, que trata sobre un tema desgarrador, y que está edificada sobre unos
cimientos sólidos… Pero sus intenciones de concienciación, reflexión, o denuncia,
no son todo lo eficaces que podrían haber sido, apestan demasiado a sed de
reconocimiento, y dejan vacío todo su contenido emocional a base de duros –
pero ineficaces - latigazos.
Porque, señores, aunque se la
compare con La Pasión (Mel Gibson,
2004), está claro que una película no es más desgarradora por contar con muchos
latigazos bañados en sangre.
Y eso que La Pasión sí que lo era.
●Te
gustará si:
disfrutas de una película detallada, bien elaborada, y con soberbias
interpretaciones, sobre una durísima realidad que no ha sido trasladada a la
gran pantalla tan eficazmente como dicen.
●
No te gustará si:
consigues apreciar esa descarada aspiración a ser nominada a los premios Óscar
de la Academia.
Jerry
A ver que te parece!
ResponderEliminarhttp://kameradoo.blogspot.com.es/2013/12/12-anos-de-esclavitud-de-steve-mcqueen.html
Gracias!
Esta muy bien la peli,cuenta la historia de tal manera que no empatizas ni con "los buenos",ni con"los malos",sin moralina barata,la escena de las helices del barco impagable!!
ResponderEliminarEstoy muy de acuerdo con lo primero que dices. No lo mencione en la crítica porque al final si digo todo lo que pienso, me extiendo demasiado. Pero, exacto: un aspecto muy bueno de la película es que reflexiona sobre el hecho de que los propios esclavos podrían tener parte de la culpa en la perpetuación de la esclavitud en EEUU. Y eso en el fondo es un arma muy peligrosa que podría ofender a más de una persona...
EliminarSPOILER
ResponderEliminarUna decepción absoluta de película. Lentísima hasta decir "basta", sin banda sonora. Hans Zimmer debió ser contratado para no hacer nada, porque solo hay 4 notas musicales en toda la película, además de otras canciones cantadas por los personajes, pero nada más, el resto es todo silencio. Para mí, la banda sonora es fundamental para emocionar y hacer llorar, y por eso esta película es tan insulsa, vacía, sin alma.
Además, salí de la sala angustiado, con impotencia, porque esperaba con ansia el momento de la rebeldía del protagonista, de la venganza. No solo no llega ese momento, sino que encima al final te dejan unas palabras escritas sobre lo que pasó en los juicios contra los negreros, diciendo que salieron impunes. Vaya final más triste y lamentable. Esperaba que fuera una vida extraordinaria la del pobre Solomon, como lo fueron las de Espartaco, John Nash o William Wallace, pero yo no le veo nada de extraordinaria.
Estoy muy de acuerdo contigo en el aspecto de la banda sonora. Yo me esperaba muchísimo más de lo que recibimos y, al llegar a casa, me metí inmediatamente en Spotify para comprobar que, tal y como tenía, Hans Zimmer había pasado totalmente desapercibido en la película (la escasa música que sonó era igualita a la de "Shame"). Quizás yo tampoco esperaba un acto de rebeldía por parte del protagonista, pero sí habría sido interesante que hubiesen acortado un poco su estancia en la casa de Fassbender (no me acuerdo del nombre de su protagonista) y que hubiesen puesto, por lo menos, juicios que se llevaron a cabo para "atrapar" a los esclavistas y, así, por lo menos haber sentido la más furiosa de las impotencias al ver como Solomon no conseguía hacer justicia.
EliminarA mi su vida me parece digna de aplauso, por su resiliencia y su capacidad para "sobrevivir", pero, como ya dije en la crítica, pese a ser una gran película está muy claro que la principal motivación que tenían sus realizadores era el de hacerse con una estatuilla... Una lástima.
Parece que tu crítica esta más vacía que el día que fuiste al cine a verla. Para ver si una película realmente bien realizada debes ponerte en el lugar del personaje principal, yo vi la película y pude entender con claridad el mensaje que, siendo sinceros, el cual es aun peor que lo que nos muestran en el cine.
ResponderEliminar12 años de esclavitud es una gran obra que nos muestra como un hombre es apartado de los derechos que a pura sangre los seres humanos se han formulado por sentido común y que a través de la historia aquellos que pretenden explotar las debilidades humanas y los valores aprovechan para someter, no a los débiles, sino a los que poseen un espíritu de justicia que prefieren ser explotados antes que convertirse en el semejante de su explotador.
Gariam, con todos mis respetos, no creo que mi crítica esté "vacía", así como tampoco creo que una película es buena o no si te pones en el lugar de los personajes. Hay muchas más cosas que hacen buena a una película; su fotografía, su banda sonora, sus actuaciones, su dirección, sus intenciones, su mensaje, su vestuario, etc. A mí personalmente, 12 Años de Esclavitud me pareció una buena película que, sin embargo, por sus pretensiones me decepcionó y que, además, no logró emocionarme. No creo que por el hecho de que no me gustase tanto como para decir que se merece el premio a "Mejor Película" del año, mi opinión sobre ella esté "vacía". Un saludo
EliminarTotalmente de acuerdo con la critica y los comentarios de Jerry F. No logró capturar mis sentimientos; a pesar de ser una cinta bien pulida, podría haber mejorado mucho con un BSO (el maestro para ello, lo tenian). Los actores en general, magistrales. Por cierto, la escena del "ahorcado indiferente".... Impresionante.
ResponderEliminar¡Muy de acuerdo con lo que dices!
EliminarGenial, una pelicula que plasma muy bien la realidad de la exclavitud. De las mejores peliculas de este año.
ResponderEliminarYo la acabo de ver y la verdad no me parece ninguna maravilla.
ResponderEliminarEs una buena película duda, pero de allí a colgarle milagros pues no.
Alguien comentó que estaba a la altura de La Lista de Schindler y el Pianista. No lo creo. Se asemeja demasiado a ellas a nivel argumental pero no está a esa altura, carece de la potencia visual y del ritmo delirante de las mencionadas. Zimmerman otra vez una nulidad. Pelicula politicamente correcta para que la buena conciencia norteamericana haga penitencia y se vaya a dormir expiada.
Ahora que, de que es mejor que Gravity, pues sí, lo es.
12 años de esclavitud es un película en verdad merecedora de un Oscar, su dramatismo es muy bueno, tiene una gran historia.
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