martes, 5 de agosto de 2014

Martes Criticón: La Lista de Schindler

Así como no creo que aún se haya rodado la película definitiva sobre la esclavitud de la raza negra en Estados Unidos (lo siento mucho, pero 12 Años de Esclavitud no me parece – ni por asomo – ese peliculón que tantísima gente alabó), sí creo que el mejor filme sobre la masacre nazi del colectivo judío europeo durante la segunda guerra mundial ya ha pasado por nuestras pantallas.

Por ello, y dado que desde hace unas semanas he decidido someter a crítica a películas de trama desoladora, he considerado oportuno incluir La Lista de Schindler dentro de esta racha devastadora. Y es que, no sólo los hechos sobre los que este filme está basado son brutales, sino que, además, Spielberg supo llevar a la gran pantalla una historia alucinante con una maestría que no hace más que reafirmar su apodo de Rey Midas en Hollywood.

● Año: 1993
● Director: Steven Spielberg
● Cast: Liam Neeson, Ben Kingsley, Ralph Fiennes, Caroline Goodall, Jonathan Sagall, Embeth Davidtz…
● Música: John Williams
● Nominaciones a los Óscar: Mejor Película (Ganadora), Mejor Director (Ganador), Mejor Guión Adaptado (Ganado), Mejor Banda Sonora Original (Ganadora), Mejor Edición (Ganadora), Mejor Dirección de Fotografía (Ganadora), Mejor Dirección Artística (Ganadora), Mejor Actor (Liam Neeson - Nominado), Mejor Actor Secundario (Ralph Fiennes - Nominado), Mejor Sonido (Nominado), Mejor Maquillaje (Nominado)
● Duración: 197min

Creo que a nadie le extrañará que diga que Liam Neeson es uno de esos actores que no puede interpretar a un villano porque, misteriosamente, su rostro inspira una pura y enigmática bondad. No sabemos por qué, pero este famoso irlandés es el prototipo de héroe cinematográfico: desde padre matón que rescata a su hija de las zarpas de unos traficantes de mujeres, pasando por maestro jedi y coronándose como un empresario nazi que consigue poner en funcionamiento una fábrica que posteriormente se convertirá en la puerta a la salvación de muchos judíos.

En este largometraje, el bondadoso Neeson interpreta a ese empresario nazi llamado Oskar Schindler: un personaje histórico cuyo papel en el holocausto nazi no podía pasar desapercibido por la cantidad de vidas humanas que salvó de la cámara de gas. Este hombre de negocios, que en un principio simplemente buscaba enriquecerse a costa de poderosos contactos y de mano de obra barata, pronto pasó a darse cuenta de lo barbáricas que eran las acciones de los nazis y, consecuentemente, decidió proteger a toda costa a un colectivo de cerca de 1200 judíos.


Steven Spielberg – ganador de su primera estatuilla como Mejor Director por este trabajo – era el candidato perfecto para llevar a la gran pantalla esta historia. No sólo porque estemos ante un director de origen judío, sino porque, además, por aquel entonces al Rey Midas se le estaba echando en cara que lo único que sabía hacer era cine puramente comercial y blockbusteriano. Fue entonces cuando el director de Tiburón tomó cartas en el asunto y sorprendió al mundo con la película definitiva sobre el holocausto nazi. El mundo entero se quitó el sombrero.

No sólo estamos ante un peliculón técnicamente desafiante por su uso – entre otras cosas – del fotograma en blanco y negro (salvo en una situación concreta a lo largo del filme que, aunque no termine de entender, siempre me fascina), ni ante un largometraje que cuenta con sobresalientes actuaciones y una sobrecogedora banda sonora, sino que además, La Lista de Schindler cuenta con una soberbia cantidad de momentos en los que uno desearía que todo lo que se está observando en pantalla fuese sólo fruto de la perversa imaginación de un retorcido guionista de Hollywood.


Spielberg no se corta – sin caer en el que podría haber estado excusado gore - a la hora de mostrarnos lo repulsivas que fueron las conductas de los nazis ni lo devastadora que era la situación de los judíos por aquella época. En esta ocasión, el holocausto nazi no se nos edulcora como en La Vida es Bella ni se nos muestra el aspecto más bélico de la segunda guerra mundial. En La Lista de Schindler presenciamos esa realidad de la guerra que – al menos en mi caso – permanecía oculta en la niebla del desconocimiento. Una niebla que cubría el sufrimiento de miles de familias que veían cómo su libertad, su dignidad y su vida les eran arrebatadas de una forma cruel y despiadada.

En La Lista de Schindler se llora. Se llora de impotencia al ver cómo unos oficiales alemanes se enfadan porque sus pistolas les han fallado justo cuando se disponían a sacrificar a un judío, al presenciar cómo unos inocentes niños – sin la ayuda de sus padres - debían participar en el juego de la guerra escondiéndose para salvar la vida, al contemplar esa lluvia de ceniza humana caer sobre los personajes, y al ver cómo Oskar Schindler le dicta a Stern su lista.

Una lista que, como bien dice Ben Kingley, es la vida.

●Te gustará si: buscas una película de grandísima calidad, basada en hechos reales, y que además describe las admirables figuras de Oskar Schindler e Itzhak Stern; dos héroes que deben ser conocidos por todos.

● No te gustará si: no quieres derramar ni una sola lágrima.

Jerry

2 comentarios:

  1. Una de mis películas favoritas junto con "Lo que el viento se llevó", "La Bella y la Bestia", "Lo que la verdad esconde", "Mensaje en una botella"...Una de las películas que más me marcaron de pequeño cuando mi hermano la trajo. A pesar de ser en blanco y negro (que es lo que marca lo mejor la película) tiene ciertos puntos de rojo para darle importancia a ciertas cosas muy tristes. Una película que ya no es buena por los actores que la realizaron, el director o el que sea basada en hechos reales, sino porque sus efectos especiales eran tan reales que creías que realmente estaba pasando eso en el momento, en tu casa, que era un video real...

    Muy dura pero educativa, emotiva al mismo tiempo. Creo que mejor no se hubiese podido hacer. Épica.

    La niña de rojo y la imagen que has puesto arriba (de los tres soldados intentando fusilar a un trabajador de la fábrica y no hacerlo pues las dos pistolas se les encasquillan, por esa suerte continúa con vida) son las que mejor recuerdo y más me han marcado en mi vida.

    Kiss

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  2. Tengo ganas de verla, porque tiene pinta de ser inolvidable, pero en mi casa dicen que si lloro tanto con "qué bello es vivir!", con "el pianista" y con otras tantas, dicen que con esta voy a acabar deshidratada... demasiado sensible. Sin embargo, la veré tarde o temprano porque ya que dices que es la definitiva sobre el holocausto, pues es imprescindible.

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