viernes, 13 de marzo de 2015

Viernes Criticón: Red Army

El inconveniente que tiene escribir sobre documentales que están basados en hechos reales sin conocer mucho sobre el tema que se trata, es que uno, al dar su opinión, corre el riesgo de ser llamado ignorante, inculto o cantamañanas. Sin embargo, lo que muchos lectores no aprecian es que a gente como a mí a la que nos entusiasma el cine, ver un documental de estas características es como ver una película más con la que, además, se aprende. Doble beneficio al verla. Doble riesgo al escribir.

No diría nada de esto sin una razón de peso. Últimamente me estoy dando cuenta de que resulta excesivamente fácil escribir uno o dos párrafos ofensivos bajo el conveniente nombre de “Anónimo” en los que ya no sólo se cuestiona la aparentemente necesaria “autoridad” de un mero cinéfilo para dar su opinión, sino también su capacidad para hacer uso de esa libertad que en tantas ocasiones ha sido motivo de manifestaciones, quejas y discusiones: la de expresión. Sin embargo, lo que muchos de esos anónimos probablemente no sepan es que no es para nada sencillo escribir, semana tras semana, una opinión sincera e indudablemente subjetiva sobre aquellas películas o series que se acaban de visualizar.

No es sencillo, y si vosotros lectores así lo creéis, os animo a que pongáis en práctica no sólo vuestra capacidad para escribir una crítica, sino también para dar uso a vuestra libertad de expresión. Porque, señores, como muy bien dice el título de esta humilde – y sí, aficionada - página, yo maldigo muchas de las críticas de cine, pero lo que nunca jamás he hecho ha sido faltar el respeto a sus autores. Por ahí ni paso, ni pasaré.

● Año: 2014
● Director: Gabe Polsky
● Cast: Slava Fetisov, Vladislav Tretiak, Scotty Bowman, Vladimir Pozner
● Música: Christophe Beck & Leo Birenberg
● Duración: 85min


Como iba diciendo, ni suelo ver muchos documentales, ni – desgraciadamente – se muchísimo de historia moderna. Lo primero no me preocupa, pero lo segundo no sólo atormenta a mi casi agotada conciencia, sino también lo hará a la de mi padre: una de las personas más admirables que conozco, no sólo por lo mucho que sabe, sino por cómo creo que ha llegado a saber: a través de una fructuosa y constante lectura.

Cuando vi Red Army de inmediato quise transmitir a mi padre la pasión que este documental había despertado en mí. Gracias al trabajo de Gabe Polsky, de quien hasta ahora no había oído hablar, conseguí aumentar tanto mis conocimientos y mi inquietud sobre la Guerra Fría y la Unión Soviética, como mi interés por ver más de ese cine tan desconocido, tan poco comercial, y que sólo esporádicamente asoma la cabeza en la poco heterogénea cartelera del cine más cercano a mi casa. Fue entonces cuando pensé que, a lo mejor, no importaba tanto cómo se aprende, sino simplemente hacerlo. Y el cine también sirve para eso.


A través de la historia del equipo de hockey nacional de la Unión Soviética, Gabe Polsky hace un interesante repaso histórico de cómo la URSS floreció, sobrevivió y se marchitó. Una Unión Soviética que, para mi sorpresa, utilizaba el deporte como una implacable arma política a través de la cual mostraba al resto del mundo capitalista que el sistema de gobierno ruso era muy superior a los demás: si la férrea Red Army ganaba los partidos que se disputaba, la Unión Soviética ganaba un asalto en una guerra que podía no ser evidente, pero que desde luego existía.

Situando a los protagonistas de esta historia (los jugadores de hockey) delante de una cámara que no deja de grabar cuando las emociones de los mismos empiezan a hacerse evidentes, o cuando éstos deciden que no van a contestar ciertas preguntas, Gabe Polsky construye un excelente documental que, además de resultar informativo y entretenido a partes iguales, invita a una interesante reflexión sobre el mundo en el que vivimos, sobre cómo el pasado de Rusia aún permanece arraigado en el corazón de su sistema, y sobre cómo los ideales pueden ser mucho más fuertes y resistentes que las propias relaciones humanas.


Gracias a un escrupuloso montaje, a una poderosísima banda sonora (compuesta por el que ya prometía - y que no defrauda - Christophe Beck), y a una curiosa historia que será desconocida por muchos, la Red Army de Polsky es uno de los mejores y más atractivos títulos que pueblan ahora mismo la cartelera.

Paradójicamente, cuando fui al cine a verla, y a pesar de que era la primera sesión del día (16:00h), estuve solo en la sala. Podríais pensar que es normal porque a esa hora nadie va al templo cinéfilo, pero no es así. En la taquilla había bastantes adultos: individuos de cincuenta o sesenta años que iban a ver o Cincuenta Sombras de Grey, o Las Ovejas no Pierden el Tren, lo que me lleva a pensar que es una lástima que películas de tanta calidad como Red Army pasen sin pena ni gloria por la cartelera y que su proyección no se prolongue más de dos semanas.

Lo dicho: una lástima.

●Te gustará si: quieres conocer más a fondo la Unión Soviética o si te interesa ver un documental de extrema calidad que, sorprendentemente, no ha sido nominado al Oscar.

● No te gustará si: no te gustan los documentales, y mucho menos en la gran pantalla.

Jerry

3 comentarios:

  1. No lo conocía! La verdad es que el tema de la guerra fría me llama la atención porque es bastante más desconocido que las dos guerras mundiales pero también muy importante. Yo de historia pura y dura tampoco conozco el tema, lo conozco por un par de películas que he visto, la serie de y el último libro de Ken Follet!

    Gracias por la reseña! Como bien dices al principio una reseña no deja de ser una opinión subjetiva, en realidad prácticamente todo es subjetivo, incluso cuando das una noticia.

    Saludos!

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    Respuestas
    1. ¡Estoy muy de acuerdo, Beatriz! Te animo a que veas el documental, es muy ameno y está muy, muy bien hecho. Un saludo!

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