martes, 10 de marzo de 2015

Martes Criticón: El Curioso Caso de Benjamin Button

Hace ya muchos años fui al cine a ver El Curioso Caso de Benjamin Button. Curiosamente, sólo recuerdo que al salir de su proyección, un amigo mío comentó que no entendía por qué el reloj de la historia con la que Cate Blanchett inicia este fantástico relato iba hacia atrás. Y no me acuerdo de más por lo que, a juzgar por mi siempre selectiva amnesia, aparentemente no me gustó.

Pero tenemos que valorar que era un crío y que aún no entendía ni la mitad de lo poco que entiendo ahora del Séptimo Arte. Por lo tanto, con unos recién cumplidos dieciocho años, ¿quién podía esperar que un filme de estas características fuese a entusiasmarme? Nadie. Y no lo hizo. Por ello, y como muy bien me confirmó mi hermana pequeña al comentarme que se quedó dormida viendo esta fantástica película de Fincher, una vez más puedo afirmar que cada película tiene su momento.

Y cuando vi por primera vez El Curioso Caso de Benjamin Button mi momento todavía no había llegado.

● Año: 2008
● Director: David Fincher
● Cast: Brad Pitt, Cate Blanchett, Taraji P. Henson, Julia Ormond, Jason Flemyng, Elias Koteas, Tilda Swinton, Elle Fanning…
● Música: Alexandre Desplat
● Nominaciones a los Óscar: Mejor Película (Nominada), Mejor Director (Nominado), Mejor Actor (Brad Pitt – Nominado), Mejor Actriz Secundaria (Taraji P. Henson - Nominada), Mejor Guión Adaptado (Nominada), Mejor Edición (Nominada), Mejor Fotografía (Nominada), Mejor Dirección Artística (Ganadora), Mejor Diseño de Vestuario (Nominada), Mejor Maquillaje (Ganadora), Mejor Banda Sonora Original (Nominada), Mejor Mezcla de Sonido (Nominada), Mejores Efectos Visuales (Ganadora).
● Duración: 166min.

Esta película, basada en el relato homónimo de F. Scott Fitzgerald, nos introduce en la vida de Benjamin Button, nacido el día en el que terminó la Primera Guerra Mundial fruto de un complicado parto que le costó la vida a su madre. Ante semejante desgracia, el padre de la criatura decidió abandonarle en el porche de una residencia de ancianos no sólo por la consternación a la que se vio enfrentado por la muerte de su esposa, sino también por el horror que su vástago le transmitió, pues Benjamin no era un niño cualquiera sino un recién nacido que tenía el aspecto físico de un anciano.

Acogido por Queenie, una de las trabajadoras del asilo en el que fue encontrado, el pequeño anciano comenzará un proceso de envejecimiento paradójico: cuantos más años cumpla, más joven será en apariencia. De esta forma, y cargando con su peculiar condición, el pequeño Benjamin irá creciendo y aprendiendo todo lo que hay que aprender en esta vida de una forma poco corriente, pues el anciano querrá jugar con soldaditos de juguete y el niño lidiará con la demencia.


Esta historia, considerada por muchos como bonita y enternecedora, es - contra todo pronóstico – una tragedia. Centrando las dificultades para desenvolverse en un mundo que no está planteado para acoger a gente como Benjamin, David Fincher rueda con maestría una triste historia de amor entre el pequeño anciano y la bailarina de ballet más atractiva que hayáis visto en pantalla.

Gracias a unos justificadamente oscarizados maquillaje y efectos especiales, los dos miembros principales de este exquisito reparto ofrecen al público unas interpretaciones sólidas y creíbles llevadas a cabo por un sorprendente Brad Pitt y una jovencísima y espectacular Cate Blanchett, que se rodean de un puñado de secundarios no menos destacables que ellos. Además, la compleja historia de amor sobre la que se centra el filme, se acompaña de una banda sonora original – también nominada al Oscar – por la que un servidor comenzó a acercarse a la fantástica labor de Alexandre Desplat como compositor.


Con todos los ingredientes para convertirse en una gran película, El Curioso Caso de Benjamin Button se autoproclama a sí misma como mi favorita del año 2008. No es que Slumdog Millionaire no me gustase, pero al lado de un filme al que no consigo encontrarle ningún defecto que no sea su cuestionable larga duración, la agridulce cinta de Danny Boyle se me queda corta.

Y es que, la segunda vez que vi El Curioso Caso de Benjamin Button, no sé exactamente por qué, descubrí un filme que no había visto hasta entonces. Un filme que, desde mi más humilde y subjetivo punto de vista, se tendría que haber llevado la estatuilla a “Mejor Película”.

●Te gustará si: disfrutas de la forma en la que Fincher adapta a la gran pantalla historias fascinantes.

● No te gustará si: no te ha llegado el momento de verla.

Jerry

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