viernes, 19 de mayo de 2017

CRITICA | Alien: Covenant


La expectación no era poca. A pesar de que con Prometheus (2013) Ridley Scott no consiguió hacer más grande el hueco que ya tenía reservado en los corazones de los fanáticos de su legendaria Alien: El Octavo Pasajero (1979), la promesa de que la saga de los xenomorfos continuaría con una precuela más, hizo respirar a un colectivo fan que imploraba justicia. Y es que, aunque la intrusión de los "ingenieros" en la ecuación de la franquicia fuese calificada por muchos como desafortunada, la curiosidad por saber cómo la teniente Ripley (Sigourney Weaver) terminaría envuelta en aquella odisea espacial - extendida desde el año setenta y nueve hasta el noventa y siete - era lo suficientemente convincente como para que Alien: Covenant (2017) se convirtiese en uno de los estrenos más esperados del año. 

Lejos de renunciar a su último trabajo xenomorfo, Ridley Scott ha decidido retomar el hilo argumental de la saga embarcando a una nueva tripulación en un buque espacial que terminará averiguando - por bromas del destino - cuál fue el devenir de la infame Prometheus: aquella nave que sentenciaría los destinos de la Dra. Elizabeth Shaw (Noomi Rapace) y el androide David (Michael Fassbender), cuyo paradero terminó siendo un misterio. Por supuesto, el planeta en el que los colonos protagonistas de esta nueva entrega aterrizan guarda, además de muchas respuestas (para los espectadores, no para los colonos), alguna que otra criatura alien.

Desgraciadamente, sólo es el primer tercio de Alien: Covenant el que demuestra que Scott sigue sabiendo lo que hace con su rentable mina de oro. Así como el primer contacto de esta nueva tripulación - encabezada por Katherine Waterstone (Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos) y Michael Fassbender (Macbeth) - con la muy esperada infección parasitaria es terrorífico, a partir del momento en el que los espectadores empiezan a entender cuál es la dinámica del juego de Scott, el filme se desinfla. Y aunque el hecho de que los giros argumentales de la película sucumban a los clichés del género puede contribuir a la causa, es el empeño del cineasta por dotar al filme de misticismo y religiosidad lo que termina lastrando a un relato que funcionaría mucho mejor si adoptase una única postura: debate "creador-creado" o terror gore a secas. No ambos. 

Por lo tanto, el interés que Covenant pueda generar como película de ciencia ficción termina atribuyéndose sólo a la curiosidad (o incluso al morbo) que todos los espectadores sienten hacia cómo esta historia va a terminar desembocando en aquella criatura alien y aquel space jockey que tanto aterrorizaron a Sigourney Weaver en la cinta de 1979. Por todo lo demás, y pese a las múltiples - y, ojo, muy disfrutables - virtudes del nuevo trabajo de Scott (diseño de producción, apartado visual, Fassbender...), Covenant va a caer en un pozo muy similar al que ya cayó Prometheus. Por el simple hecho de no saber identificar cuál es la historia que el creador quiere contar y el público escuchar.

Y eso es una mala noticia.


Jerry
Imagen via 20th Century Fox

4 comentarios:

  1. Hola! La verdad es que las tres primeras me gustaron, el resto ya me parecen más de lo mismo así que no creo que me anime con ella.

    Un saludo!

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  2. Película mala por donde se la mire, actuaciones totalmente intrascendentes, a mitad de la película ya sabes exactamente como va terminar..... Una basofia, con prometeo la cosa iba bien, con esto se tiro lo franquicia.

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  3. Muy desilusionado de esta película. Pensé que iba a ser buena.

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