Todos sabemos que el mundo del
cine y la televisión no sería lo mismo sin una buena banda sonora. Las
imágenes, por mucho que se muevan y por muy bien que actúen los actores que
estén en ella, no son más que imágenes, y por eso es extremadamente complejo
que consigan transmitir emociones reales al público. Sin embargo, valiéndose de una buena
pieza musical, estas imágenes pueden convertirse en verdaderos inductores de miedo, dolor, tristeza o alegría. Valiéndose sólo de eso: música.
No me gustaría que mis amigos
de No Damos Crédito (NDC), el grupo
de teatro de mi querida Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, pensasen que estoy desprestigiando las increíbles actuaciones que, año
tras año, ofrecen a un público fiel y cada día más amplio, pero sí querría
hacer saber a los lectores de MCDC que,
detrás de las cortinas que abrazan el escenario del Aula Magna de la Facultad,
se esconde una historia de 11 años de talento, pasión y, sobre todo, música...
