Si afirmase que la razón por la que no fui al cine a ver X-Men: Apocalipsis (Bryan Singer, 2016) fue la mala acogida que ésta tuvo entre el sector crítico especializado, mentiría. Y es que, por mucho que preste atención a los expertos, en muy pocas ocasiones sus opiniones consiguen disuadirme para ir - o no - al cine. Pensadlo: si hiciésemos caso al ilustre Carlos Boyero, los cines estarían más arruinados de lo que ya están.
La verdadera razón por la que no he visto la última entrega de la patrulla de mutantes liderada por Jennifer Lawrence, Michael Fassbender y James McAvoy, no es otra que la falta de tiempo y de compañía. A pesar de que no es infrecuente encontrarse conmigo en el cine con la única compañía de mi sombra, por aquellas fechas no me apeteció ir solo, me quedé sin verla y aprendí una lección. Una lección por la que ahora sé que no dejaré de ir al cine a ver Logan.
