Lejos de querer posicionarme sobre si el triunfo de títulos como 12 Años de Esclavitud (Steve McQueen, 2013) responde más a la llamada de una minoría no representada por los muy cotizados premios de la industria que a su verdadera valía como "película del año", sí me atrevo a afirmar que la indudable, esperada y justísima protagonista de lo que llevamos de año ha sido una: la mujer. Desde el potente toque de atención al género de superhéroes - y a la academia de cine en general - de Patty Jenkins con su Wonder Woman (2017), y pasando por el absoluto triunfo de la mujer en los premios Emmy con series tan relevantes como Big Little Lies, Veep y The Handmaid's Tale (todas ellas protagonizadas y, en su gran mayoría, dirigidas o producidas por mujeres), no es de extrañar que el año no pudiese terminar sin el estreno del nuevo trabajo de una de las cineastas más influyentes de Hollywood: Kathryn Bigelow.
