miércoles, 7 de diciembre de 2011

Miércoles Criticón: La Novia Cadáver

Tim Burton es uno de esos directores de cine que marcan una diferencia: ya sea por los tétricos ambientes de sus películas, el encanto en ocasiones retorcido de muchos de sus filmes, su forma de plasmar diferencias entre luz y oscuridad y, sobre todo, por esa estética tenebrosa que tanto llama la atención a muchos espectadores…

Un claro ejemplo del estilo de este gran director es su película de animación, fruto del estilo que tanto nos gusta llamado “stop-motion”, que narra cómo un iluso mortal se casa con un cadáver…
 Sí, muy del estilo de Tim…

● Año: 2005
● Director: Tim Burton
● Cast: Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Emily Watson, Christopher Lee, Albert Finney…
● Música: Danny Elfman
● Nominación a los Óscar: Mejor Película de Animación,
● Duración: 106min.

La película nos sitúa en un pueblecito de algún lugar recóndito del mundo en plena época victoriana, donde nuestro protagonista (llamado Víctor) va a contraer matrimonio con la dulce Victoria porque los padres de ambos creen que dicha unión verá la economía de la familia propulsada. Lo que nadie se espera es que Víctor, mientras ensaya los votos de la boda, accidentalmente contrae matrimonio con la encantadora Emily, una joven asesinada por su avaricioso marido…

Nada más empezar la película nos llama la atención una melodía peculiar y del todo familiar que, sin saber de quién es, nos pone en el punto de mira a nuestro admirado Danny Elfman (compositor de la música de series como Mujeres Desesperadas, filmes como Terminator:Salvation y con el que Burton cuenta para casi todos sus trabajos como Charlie y la Fábrica de Chocolate). Es entonces, al ritmo de esa música, cuando se nos presenta el “mundo de los vivos”: un lugar gris, triste y monótono en el que las personas tienen una lúgubre existencia. Ante esto, los fans de Tim Burton sonreímos: todo va bien.

Más tarde, conforme la trama comienza a desenvolverse, se nos introduce en una alocada historia que lleva a nuestro protagonista al “mundo de los muertos”: un mundo colorido, alegre, en el que la fiesta y el baile son costumbre diaria y en el que nadie parece estar pasando un mal momento… Gran contraste, Burton.


Y es que, para los fans de Tim, todo esto nos es muy familiar porque el ambiente, la forma en la que la película transcurre, las canciones y el estilo del filme nos recuerdan terriblemente a Pesadilla Antes de Navidad (una obra maestra de Henry Sellick erróneamente atribuida a Tim Burton, quien en realidad sólo era productor), a Beetlejuice  y hasta a ese ambiente putrefacto de Sweeney Todd… ¡Incluso el árbol en el que Emily es asesinada a todos nos recuerda al de Sleepy Hollow! En definitiva, una alegría para los ojos de todo fan incondicional del padre de Eduardo Manostijeras ( “el E.T. de Tim Burton”).

En el reparto podemos apreciar a Johnny Depp como protagonista (primera vez que participa en una película de animación), a la Sra. Burton (alias: Helena Bonham Carter) como Emily, a Emily Watson (a quien conocemos por Rompiendo las Olas, del polémico Lars Von Trier) como Victoria y, entre otros, a Christopher Lee como el sacerdote de malas pulgas. Siendo todos, salvo Watson, actores recurrentes en las películas del maestro de los filmes oscuros, y quizás macabros, pero a su vez tiernos.

La banda sonora es sobresaliente. Danny Elfman, una vez más, nos deleita con un trabajo ligero pero muy resultón, con unas canciones chistosas acerca de la vida y la muerte, la avaricia y las ansias de tener poder, del amor y del abandono y, tal y como dice el título, de bodas.


Yo me considero un fiel seguidor de Tim Burton, así que quizás no sea para nada objetivo con esta película. Pero, oye, ¡ese es el encanto de las críticas!. 


Objetivamente puedo decir que es una película de animación para niños “creciditos” o adultos, ya que es muy distinta a cualquier película de PIXAR (que, a pesar de ser para niños, también gustan a los padres…). Esta diferencia se debe a que la historia es tenebrosa, y algunos personajes pueden resultar “terroríficos” para los más pequeños. A pesar de eso, la película tiene un muy buen mensaje (el “amor verdadero” y bueno… la venganza que, la verdad, ya no es tan buen mensaje) pero, en definitiva, se puede disfrutar de todas las maneras: en cuanto a ambientación, a colorido, a guión, a bromas (hay muchos momentos muy graciosos…) y, claramente, en cuanto a música (que juega un papel fundamental en el filme: el DVD cuenta con una opción de visualización en la que sólo se hace evidente la música, que está sonando en el 90% de la duración del mismo). En definitiva, os animo a que la veáis.

Hasta que la muerte nos separe, lectores.





Jerry

lunes, 5 de diciembre de 2011

Domingo Criticón: Cuatro Bodas y Un Funeral

Aprovechando el reciente “estreno” de nuestra nueva sección “¡Malditas Comedias Románticas!”, aprovechamos para presentaros una película perteneciente a ese género que tantas horas de sueño quita…

Pero, muy a mi pesar, no vamos a entrar en debates que conciernan al género al que tanta manía tengo. Intentaré ser lo más objetivo que pueda y, para ello, admitiré que en todas las comedias románticas hay un elemento de diversión que, si lo encuentras… ¡ZÁS! puede (o no) funcionar y, además, convencerte.

En Cuatro Bodas y Un Funeral, famosísima comedia británica fruto de los creadores de la mejor comedia navideña contemporánea (una tal Love Actually), dicho elemento se encuentra. Y, lo que es más importante, funciona.
Sin embargo, no me convence.

● Año: 1994
● Director: Mike Newell
● Cast: Hugh Grant, Andie MacDowell, James Fleet, Simon Callow, John Hannah, Kristin Scott Thomas, Rowan Atkinson…
● Música: Richard Rodney Bennett.
● Nominaciones a los Oscar: Mejor Película, Mejor Guión Original.
● Duración: 120min.

A pesar de lo que acabo de decir, Cuatro Bodas y Un Funeral no es la típica comedia romántica. Así que, queridos fans de la película, no os echéis a mi yugular por ahora.

Este filme nos presenta, de forma muy original, la historia “imposible” (¡ejem!) de dos invitados a una boda que, a partir de su fortuito encuentro, se verán siempre reunidos en eventos parecidos... Para ser más concretos: en cuatro bodas y, desgraciadamente, un funeral.

La estructura y guión de la película son bastante ingeniosos: la gran mayoría del filme transcurre en los eventos que ya se nos presentan en el título (la acción que no forma parte de las bodas/el funeral es absolutamente prescindible), en los que podremos toparnos con personajes de lo más curiosos: desde un absolutamente sobre-exprimido Mr. Bean como sacerdote, hasta un ejército de ex-novias divertidas y resentidas por el desamor ocasionado por un común Hugh Grant que insiste en que ese parpadeo de ojos, que ya vimos en Notting Hill (& Co), forma parte de su personalidad y no de sus actuaciones.

Además, es interesante con qué ironía se explota la leyenda de que en las bodas puedes encontrar a la pareja de tu vida... Pero el melodrama del funeral es un grandísimo paso en falso para un filme con estas características: ¡nos hace falta ironía, comedia y risas! No queremos ver lloriqueos que no sabemos si quieren hacernos reír o llorar y que, en definitiva, te dejan una imagen melodramática para nada magnética. Sin embargo, todo hay que decirlo, y al combinar esas situaciones con excelentes trabajos de casi todo el reparto (aunque siempre hay excepciones) y con un meritorio trabajo por parte de los guionistas a la hora de perfilar un grupo de amigos e invitados del todo curioso, esos pequeños fallos no se tienen muy en cuenta.


En definitiva, y para no alargarme mucho, he de decir que esta película es entretenida: resultona, pero no excepcional. Ante esto, considero que no se merece esa nominación a los Oscar en categoría de Mejor Película pero, vamos, que si quieres pasar un buen rato y reírte con alguna que otra gracia, te recomiendo esta película.

● Te Gustará si disfrutaste con: películas como Notting Hill, Love Actually, El Diario de Bridget Jones… y si eres una chica con antojo de dosis romántica con una pareja “caída del cielo”. Hugh Grant y Andy MacDowell valen, ¿no?.

● No te gustará si: varias risas no te parecen suficiente para calificar una película de “buena”, o si te aburren los clichés del género romántico y prefieres películas un poco más agridulces como (500) Días Juntos, u otras que estén a la altura de la originalidad de Paris Je T’Aime.

● ¿Es una “Maldita Comedia Romántica”?: No. A pesar de que las historias terminen siendo todas como cualquier otra comedia romántica, la originalidad de la estructura del filme hace que el “maldita” desaparezca del mapa. Además, teniendo en cuenta que es de 1994, podríamos decir que a lo mejor se trata de una de las primeras comedias románticas con trasfondo pastelón, así que ese azucarado toque vulgar se lo vamos a perdonar.


Jerry

domingo, 4 de diciembre de 2011

¡Malditas Comedias Románticas! (I) - Introducción: El Realismo


Si algo he aprendido durante mi escasa experiencia romántico-cinéfila es que para ver una típica comedia romántica con gusto y emoción hay que tener novia. Sí, “novia”. No “novio”.

Digo sólo “novia” (lo repito por si no ha quedado claro) porque las mujeres casadas, solteras o ennoviadas tienden a ver comedias románticas como un hombre soltero un partido de fútbol; es decir, siempre que se le antoje y le apetezca. Puede estar sola, con amigas o con su mascota: le da igual, si le apetece, lo hará. En el hombre esto normalmente no pasa.

Tampoco es cuestión de ser extremo así que aceptaré que también se puede ser un macho enamorado (y nunca mejor dicho) de este género (tan absolutamente sobreexplotado y malgastado). Por ello, probablemente habrá hombres que en sus noches solitarias (y “televisivas”) en casa optan por una historia de “amor” apestosa que sólo les convence por las cinco ó seis frases ingeniosas del personaje más excéntrico.  

Y es que, las comedias románticas que me provocan malestar intestinal, si aportan algo más a un hombre hecho y derecho, algo va mal. Admitámoslo: no es un mito que las mujeres sean más sensibles que los hombres (¡ojo!: no me estoy refiriendo a la misma “sensibilidad” de la que os hablé en “Lágrimas Cinéfilas”). Aunque quizás sería más acertado decir que las mujeres simplemente suelen encontrar en ese “amor verdadero ficticio” tan ridículamente simple un ejemplo de lo que deben aceptar como “amor real”, mientras que los hombres no.

A pesar de todo lo dicho, y para contradecirme un poco, yo, hombre soltero al que no le gusta mucho el fútbol, veo dichas películas para reírme de los clichés del género, o para sumirme en la más atormentada de las depresiones (no por la mala calidad del 75% de los filmes, sino porque mi vida no se asemeja en ningún aspecto a esos cuentos con final feliz que se nos presentan) o incluso, y ya exagerando más lo que ya estoy cacareando, para poder ofrecer a mis lectores un poco de “diversidad crítica”.

A quien no me conozca tendré que dejarle claro que lo de las depresiones era una ironía: estas películas no me hacen reflexionar ni lo más mínimo. ¿Por qué? ¡Si hace poco dije (en la crítica de Mi Vida Sin Mi) que las películas deberían hacer pensar al público!

Pues, señores, esto se reduce a que considero que el contemplar estas películas (que están solicitadísimas en los premios Razzies) no equivale a “ver cine” en condiciones; es “pasar el rato” con el cine (diría “malgastar el tiempo” pero me duele utilizar esa expresión). Y, hombre, con una o dos películas podemos permitirnos el “pasar el tiempo”, pero cuando se convierte en costumbre sólo por el hecho de que dicho género haya degenerado pues da verdadera lástima.

No quiero que parezca que lo único que no me gusta de estas películas es lo poco realistas que resultan porque no es así. Es más,  el aspecto que menos me puede agradar es que en general sean esperpénticamente parecidas en todo.

Ante esto, decidí comenzar una nueva sección en el blog, a la que llamaremos “¡Malditas Comedias Románticas!”, en la que os explicaré cuáles son los factores que contribuyen a que mi reflejo nauseoso se vea multiplicado por siete.

Hoy he cubierto el tema menos importante: el poco realismo que aportan. Digo que es el "menos importante" porque, a pesar de tener una repercusión casi evidente en la sociedad, el grandísimo problema que atormenta a este género es que la novedad, originalidad y estilo de estas películas ha quedado casi en el olvido: fomentando así la posible extinción de un género que podría ser tremendamente eficaz y que, por desgracia, está evolucionando a un cuasi-género con segundo apellido que yo calificaría como Comedia Pastelona Romántica.

Así que, ya sabéis, estad alerta por si alguna vez os cruzáis con una verdadera comedia romántica (que ya quedan pocas) y por si alguna vez os perdéis algún artículo de esta nueva sección: intentaré ser lo más crudo e irónico que pueda. 



Tom


¡No os perdáis la siguiente entrega de esta sección haciendo click AQUÍ!

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Martes Criticón: El Graduado

Como muchos de vosotros ya sabréis, (500)Días Juntos es una de nuestras películas favoritas. Ante eso, que la introducción de la historia de desamor más asombrosa de la historia del cine contemporáneo comience con una frase en la que se hace referencia al filme El Graduado, nos llevó a ver esa película y, por eso, ahora la someteremos a crítica…

● Año: 1967
● Director: Mike Nichols
● Cast: Anne Bancroft, Dustin Hoffman, Katharine Ross, William Daniels, Murray Hamilton, Elizabeth Wilson…
● Música: Paul Simon
● Nominaciones a los Oscar: Mejor Dirección (Ganador), Mejor Actor Protagonista, Mejor Actriz Protagonista, Mejor Actriz de Reparto, Mejor película, Mejor Fotografía, Mejor Guión Adaptado.
● Duración: 102min.

Con el famosísimo “Sonido del silencio” de Simon & Garfunkel se nos introduce en la historia (basada en una novela) de un joven llamado Benjamin (Dustin Hoffman) que acaba de graduarse en la universidad y que vuelve a casa (Los Angeles), totalmente desmotivado ante el futuro, para encontrarse que una amiga de su madre, la Sra Robinson, está tremendamente interesada en él.

Pronto (quizás demasiado pronto), ambos se sumergen en una historia secreta y peculiar que, por razones obvias, jamás deberá salir a la luz. Sin embargo, todo peligrará a partir del momento en que nuestro joven protagonista comience a cansarse de que el único nexo que le une con la Sra Robinson sean las relaciones sexuales… Y ya el peligro se ve multiplicado por siete cuando éste se enamora de la hija de su amante: la guapísima Elaine.

A partir de aquí, la película toma un ritmo frenético y totalmente impredecible que nos pegará a la pantalla… ¿Se llegará a descubrir el secreto? ¿Hasta dónde podrá llegar la Sra. Robinson si Benjamin sale con su hija? ¿Cómo procederá el inseguro e inmaduro Benjamin ante las situaciones que se le presentan?.


● Polémico y Brillante Final [Sección que contiene innumerables SPOILERS]
Tras haber interrumpido la boda de Elaine, haber pegado al padre de su “chica” y marido de su “amante” (sí, todo es muy polémico en esta película), haber cogido un crucifijo como arma y haber encerrado a toda una cohorte de invitados en la Iglesia, nuestros jóvenes protagonistas se suben a un autobús y ríen por la “locura” que acaban de hacer.

Ríen por la adrenalina que les ha supuesto enfrentarse a sus temores y haber abrazado de forma absolutamente espontánea un destino incierto con la persona a la que aman. Se miran para comprobar que se sienten igual; que es recíproca esa ansiedad y exaltación que recorre todo su cuerpo.

Ríen porque no saben qué les depara el futuro pero, al ser jóvenes, todo lo que se les presente les parecerá prometedor. Sonríen porque creen que no se han equivocado y que la vida sin “locuras” no es vida. Esbozan una diminuta sonrisa porque creen que están enamorados…

Y, finalmente, permanecen serios porque no saben qué demonios van a hacer con sus vidas, no saben si se quieren lo suficiente y, desde luego, no saben si eso que acaban de vivir es el “…y comieron perdices” que todos nos aprendemos muy bien cuando somos pequeños.

Entonces, suena la canción “The Sound of Silence”, que no puede ser más oportuna: estos dos personajes se acaban de decir muchísimo sin decir ni una sola palabra, respetando siempre un silencio sepulcral que les puede conducir a un futuro lleno de fracasos. El silencio está haciendo muchísimo ruido y, entonces, mientras vemos cómo el autobús se aleja, aparecen los créditos finales.


Final polémico.

¿Interpretaciones? Miles.
Yo acabo de dar la mía. Tom, el protagonista de (500) Días Juntos, lo interpretó de otra forma.

Tom quiso ver un final feliz en el que el héroe (o, como me dijo una amiga mía, “antihéroe”) se sale con la suya y consigue acabar con la mujer de sus sueños… Lástima (o no) que se diese cuenta más tarde de que dicho final no es para nada lo que él creía. Pero eso es otro tema al que, algún día, dedicaremos un artículo entero.

[Fin SPOILERS]

● Valoración.
Como ya he mencionado anteriormente, la calidad de la película va en aumento conforme la historia se desenvuelve… Mike Nichols nos ofrece un filme con clase y personalidad, con brillantes actuaciones y temática magnética en la que se nos presentan, entre otras cosas, situaciones absolutamente geniales: la conversación en la casa de la Sra. Robinson, la primera cita de la joven pareja, el final… En general todo lo relativo al filme es cine “puro y duro”, así que, queridos lectores, no esperéis más a ver un clásico-clasicazo de Hollywood.




Jerry

martes, 29 de noviembre de 2011

Vídeo de la Semana: Hijos de los Hombres

Hace ya un tiempo sometimos a crítica a la película Hijos de los Hombres, un drama en cierto modo apocalíptico que venía de la mano de Alfonso Cuarón (a quien conocemos por Harry Potter y El Prisionero de Azkaban, considerada por muchos como una de las mejores entregas de la saga) que nos describe un mundo futuro en el que las mujeres son estériles y en el que el caos, el racismo y la marginación son el pan de cada día.

Hoy, debido a lo muchísimo que nos gusta esta película, os ofrecemos una escena de la misma, ya muy cercana al desenlace, en la que podemos apreciar cómo el lloro de un bebé puede calmar la furia contenida por muchos y, así, producir unos minutos de paz y serenidad en un mundo que ha perdido toda esperanza.

Consideramos esta escena, protagonizada por Clive Owen y Clare-Hope Ashitey, como la mejor de la película: es profunda, está cargada de emoción y hace que, después de toda la odisea que han vivido nuestros personajes, nos demos cuenta de cómo ha cambiado Theo (Clive Owen) y de cómo aún hay cierta "humanidad" dentro de las personas.

Aconsejamos que quien tenga planeado ver la película se abstenga a contemplar esta magnífica escena. Advertidos quedáis.

Que la disfrutéis.


Jerry

sábado, 26 de noviembre de 2011

¿Existen los Rodajes Malditos? (III)



Hace ya un tiempo os presentamos dos artículos relacionados con distintas (y supuestas) "maldiciones" que habían hecho tremendamente difíciles los rodajes de películas tan conocidas como El Exorcista y La Profecía, o que habían atormentado a directores del calibre de Terry Guilliam y Peter Jackson.

Ahora, en esta nueva entrega de "Rodajes Malditos" os presentamos una leyenda urbana del mundo de la Alfombra Roja que resulta perturbadora y escalofríante... 

Durante la grabación de una escena de la famosísima película "El Mago de Oz", un miembro del reparto decidió ahorcarse en pleno decorado y, de forma absolutamente accidental, esa escena quedó en el montaje final... Por lo que los espectadores del filme pudieron apreciar semejante desgracia tanto en el cine, como en sus casas... Echadle un vistazo.


Pero que no cunda el pánico, queridos lectores... Como ya os explicamos en el artículo que dedicamos a las polémicas que había en torno a las películas de Disney, YouTube es una fuente de mentiras: en ella abundan montajes falsos que son fruto de las perturbadas mentes de muchos usuarios que, a raíz de iniciar una polémica, consiguen muchas visitas a sus vídeos. Pues bien, este vídeo que acabáis de ver es uno de ellos: es más falso que las actuaciones de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Ahora os mostraremos un vídeo de muchísima menor calidad (el anterior tenía tan buena calidad que nos pareció excesivamente sospechoso) en el que no sabemos qué estamos presenciando... Vemos movimientos y balanceos pixelados que no nos permiten apreciar bien qué está pasando y, por ello, entendemos que mucha gente pudiese creer ver a un hombre ahorcándose.


Sin embargo, tras mucha investigación y tras consultar, entre otras fuentes, a la magnífica revista Cinemanía, pudimos saber que la figura borrosa (el supuesto ahorcado) se correspondía a una simple e inofensiva ave (posiblemente una grulla). La explicación reside en que los realizadores del filme tomaron prestados una cantidad de 300 aves que dejaron "sueltas" en el set de rodaje para dar así un aspecto más realista a ese bosque de árboles (que, la verdad, se nota que son falsos y que no podrían soportar el peso de una persona ahorcándose).

Si ahora revisáis el segundo vídeo que os hemos ofrecido (no volváis a ver el primero, que es una farsa), podréis apreciar bien que, efectivamente, así es. Si aún seguís sin verlo bien (algo que me extraña, porque una vez te dicen que se trata de un ave, se hace más que evidente lo que nuestros ojos están contemplando), entonces ver el vídeo que os presentamos ahora, en el que la calidad es DVD y, además, es real.


Bueno, pues aquí os dejamos por hoy. Espero que esta intrigante noticia os haya gustado. Si así es, os recomendamos leer los anteriores dos artículos de los "Rodajes Malditos" (enlace haciendo "click" abajo).
- Directores Malditos: Peter Jackson y Terry Guilliam
- Películas Malditas: El Exorcista y La Profecía.

Jerry

viernes, 25 de noviembre de 2011

Viernes Criticón: Mi Vida Sin Mi

¿Alguna vez se te ha ocurrido que en un futuro, cuando ya llegues a la tercera edad, echarás la vista atrás y te darás cuenta de lo mucho que querrías haber hecho en el pasado? Estoy seguro de que un número considerable de vosotros (entre los que me incluyo) se habrá hecho esa pregunta en más de una ocasión y, por eso mismo, muchos nos hemos planteado si no deberíamos tomarnos la vida con más calma, vivir más intensamente cada momento y, en definitiva, dedicar un poco más el día a día al famoso “Carpe Diem”.

Mi Vida Sin Mí es una película que me sorprendió mucho por la vuelta de tuerca que le da a este asunto: en vez de centrarse en el “lo que me gustaría haber hecho”, el filme se va a centrar en el “lo que me gustaría que mis seres queridos hagan en un futuro… cuando yo ya no esté”.

● Año: 2003
● Director: Isabel Coixet.
● Cast: Sarah Polley, Mark Ruffalo, Scott Speedman, Amanda Plummer, Leonor Watling, Alfred Molina…
● Música: Alfonso de Villalonga
● Duración: 106min.

Isabel Coixet nos presenta con su cuarto largometraje a una joven llamada Ann (magnífica Sarah Polley), limpiadora nocturna en una universidad de Vancouver, que vive en una caravana con su encantador (pero desempleado) marido y con sus dos pequeñísimas hijas, a quienes quiere con locura.

Un buen día Ann es diagnosticada de un cáncer incurable: le quedan escasos meses para vivir, situación que le ayuda a darse cuenta de que hasta ahora no había vivido como se debe vivir y, por ello, será entonces cuando nuestra protagonista decida empezar a hacerlo.


Para ello, Ann recurrirá al tópico de hacer una lista de “cosas que quiero hacer antes de morir” y, además, centrará sus últimas fuerzas en garantizar a su familia un futuro lleno de vida y alegría, mientras que ella se despide del mundo en el que apenas ha conseguido vivir…

El personaje de Ann es absolutamente fascinante: una joven de 23 años, sin un pasado afortunado, con un presente sin sueños y un futuro escaso en el que, a pesar de las adversidades, consigue saborear la vida mientras hace todos los arreglos para garantizar a sus seres queridos un futuro feliz. Todo esto hecho posible gracias al brillante trabajo de la no-tan-conocida Sarah Polley.

Además, el resto del reparto (incluyendo a las jovencitas que interpretan a las pequeñísimas hijas de Ann) cumplen con su labor y nos dan una lección de cómo debe valorarse la calidad del cine Indie y de, además, cómo debemos respetar un género cinematográfico olvidado por los espectadores y abrazado por actores de calidad (véase Mark Ruffalo).


Mi Vida Sin Mí  nos ofrece un drama que no cae en el estereotipo de melodrama americano. Es silencioso, sencillo, discreto, dulce y muy profundo. Aunque, ojo, también cuenta con momentos muy graciosos que no dejan de mostrarnos la crudeza de la historia: ella se muere y los demás no saben que la están perdiendo, una realidad tremendamente triste reflejo de ese egoísmo tan escaso en el día a día que proviene de la bondad y del desear a los demás algo mejor de lo que nosotros tenemos.

En definitiva, el cine, desde mi punto de vista, es importante porque enseña y, además, ayuda a pensar. En concreto esta película enseña lo que puede ser el placer de vivir: el saber vivir y el hacer a los demás vivir en un mundo mejor desde las sombras, escondido, pasando desapercibido y, pues eso, construyendo “ Tu vida sin ti ”: magnífico ejemplo de cine Indie.



Jerry

martes, 22 de noviembre de 2011

Video de la Semana: "How Inception Should Have Ended"

Como vídeo de la semana os presentamos este divertido "corto", de la cadena de televisión estadounidense Starz, que nos describe cómo debería haber terminado la película de Christopher Nolan "Origen" (Inception).

En el vídeo podemos ver a los principales protagonistas del filme protagonizando una escena en la que abundan chistes y guiños bastante efectivos, con una música de fondo que parodia la peculiar (y asombrosa) banda sonora de la película (firmada por Hans Zimmer).


Si os gusta y queréis ver más vídeos de este estilo no os perdáis el canal de YouTube de Hishe.com, donde hay múltiples "How it should have ended", muchos de ellos muy graciosos.


Espero que lo disfrutéis.


Jerry

lunes, 21 de noviembre de 2011

Lunes Criticón: WALL●E

“Out there there’s a world outside of Yonkers… Way out there beyond this hick town, Barnaby. There’s a slick town, Barnaby… Out there, full of shine and full of sparkle… Close your eyes and see it glisten, Barnaby… Listen, Barnaby…”

Con esta canción, del musical “Hello Dolly!” empieza otra obra maestra más de PIXAR: una que se llevó el Óscar en la categoría “Mejor Película de Animación”, que ponía en el punto de mira del público infantil (y no tan infantil) lo importante que es el cuidado del medio ambiente y de nuestro propio organismo, y que se merece todo tipo de halagos.

● Año: 2008
● Director: Andrew Stanton
● Cast: Ben Burtt, Elissa Knight, Jeff Garlin, Fred Willard, John Ratzemberger, Kathy Najimy, Sigourney Weaver.
● Música: Thomas Newman
● Nominaciones a los Óscar: Mejor Película de Animación (Ganadora), Mejor Guión Original, Mejor Banda Sonora, Mejor Canción Original, Mejor Edición de Sonido, Mejor Sonido.
● Duración: 98min.

Si os gustó el innovador guión de Buscando a Nemo (proyecto en el que, por cierto, también figuraba como director Andrew Stanton), tenéis que conocer a Wall●E sin falta.

Así que… Meet Wall●E (técnicamente conocido como Waste Allocation Load Lifter Earth Class); un pequeño robot diseñado para limpiar toda la basura que los humanos dejamos tirada por el planeta, que lleva más de 700 años llevando a cabo con éxito su labor (después de que todos sus compatriotas robots, tras la huída de los humanos de la Tierra, hayan agotado sus baterías y pasado a una mejor vida).

Sin embargo, tantos años de vida pasan factura en un robot tal y como lo hacen en un humano: Wall●E se ha convertido en una máquina con emociones, sentimientos, y con una batería que late más fuerte por el amor que cualquier corazón humano.

Debido a la llegada de un robot llamado EVA a la Tierra, cuya misión era la de encontrar algún indicio que demuestre a los humanos que la vida es posible en el abandonado planeta, Wall●E se verá envuelto en una espiral de acontecimientos que terminarán por localizarle en lo más alto de la escala robótica: gracias a él, los humanos podrán volver a su hogar.

Desde el primer momento de la película,el robot Wall●E hace que casi todos los espectadores sonrían de forma casi inconsciente: es gracioso, tierno, ingenuo (o quizás ignorante) y, en definitiva, es un robot que votaría a los llamados “verdes” en las elecciones del pasado 20N de España. Todo esto lo consigue sin decir ni una sola palabra (salvo su nombre) y emitiendo una serie de sonidos electrónicos que resultan de lo más expresivos. Eso es potencia y eficacia (y todo lo demás son tonterías).



A pesar de lo que yo os pueda contar, he de decir que el principio de esta película fue tremendamente polémico debido a que los primeros 35 minutos (aproximadamente) son un espectáculo visual (y para muchos puro cine) pero, en ellos, no se oye ni un diálogo que tenga “sentido” (repito: para mí sí que lo tenía). Eso sí, muchos critican este comienzo del filme y sin embargo aguantan las frases sueltas y vacías de El Árbol de la Vida: algo no me encaja.

Puede que para muchos ese principio, en cierto modo complejo y no accesible para todo espectador (como todo), la impresionante ambientación, los chistes simplistas pero del todo efectivos, y esa maquinita recoge-basura no cause ni una pizca de empatía o emoción. Sin embargo, a mí la película, desde el minuto uno, comenzó a transmitirme más que cualquier otro filme de animación.


Si a estos primeros seis minutos del filme le añadimos la música de Thomas Newman, entonces ya no sólo abrimos los ojos como platos, sino que nuestros huesecillos del oído (martillo, yunque y estribo) se sumen en un estado de cuasi-embriaguez suprema del que será muy difícil escapar (cuando termine la película quizás muchos espectadores, como yo, no puedan resistirse a permanecer quietos mientras observan y disfrutan de los créditos finales con esa música tan sumamente perfecta).  

Por si no nos conformásemos con esa capacidad de transmitir algo de una forma tan simple (¿o quizás es compleja?), la historia de amor de esta película es de las más bonitas que jamás he visto. Supera todo lo visto en cine de animación: no cae en la ñoñería de algunas princesas Disney y, además, sobrepasa a míticas historias (que no por ello “buenas”) como la de Moulin Rouge, Notting Hill o Crepúsculo. Esta historia de amor, es amor de verdad y, teniendo de protagonistas a dos robots, es más que impresionante.


Pero es que, no sólo nos convence la dirección, la historia, el personaje y la ambientación… En Wall●E también nos encantan los detalles ingeniosos del absolutamente magistral guión: el robot vive con una cucaracha; aquel bicho que nunca muere y siempre sobrevive (de ahí que a pesar de que le pise Wall●E, entre otras cosas, jamás muera… ¡tal y como en la vida real!), la elección del robot de dónde situar el cubierto de mesa, grabar la película, que los humanos sólo se comuniquen por pantallas, que Wall●E coja la luz del sol mediante mini-placas solares para cargar su batería y que el sonido de “activación” de su sistema sea como el de un ordenador Mac (clara referencia a la conexión entre Pixar y Apple), la pérdida ósea que experimentan los humanos… ¡En esta película se nos demuestra que Pixar, igual que Wall●E, ha desarrollado una personalidad genial!

En fin, señores, no dejéis de ver una película que, a pesar de no tener diálogos intensos (pero sí ingeniosos), es una grandísima obra de arte del cine: es el cine de animación llevado a otro nivel, un nivel que sólo PIXAR es capaz de alcanzar. Los personajes son tiernos, tremendamente humanos (a pesar de ser la gran mayoría meras piezas de lata, acero y similares) y sorprendentemente graciosos.

Sabemos que las películas de crítica al poco cuidado del medio ambiente pueden dar pereza, que los filmes con críticas a la sociedad computerizada en la que vivimos pueden resultar aburridas (ya tenemos padres y madres que nos lo recuerden día a día) y que las películas de animación suelen ser para niños… No os confundáis: el mensaje de esta película es buenísimo y, además, quien piense que las películas de animación son sólo para niños está muy equivocado: muchas de las grandes obras del séptimo arte son, en realidad, películas de animación.

Wall●E os llegará al corazón. Si no lo hace… llamadme, que os convenceré para que lo haga.




Jerry.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Viernes Criticón: Déjame Entrar (Let Me In)

Hace muy poco os comentamos en un artículo la “fiebre de la repetición”, una tendencia actual con pinta de enfermedad crónica que asola a Hollywood desde hace ya varios años…

En este artículo entrábamos en un dilema: “¿nos gusta? ¿o no nos gusta? ¿recibiremos con los brazos abiertos a los remakes de películas actuales?”. No lo sabemos y, probablemente, hasta que no nos veamos en la situación, no sabremos cómo reaccionaremos.

Desde que empecé a hacerme estas preguntas, comencé a indagar más en recientes remakes y sagas… Y entonces, me encontré con éste: Déjame Entrar, un remake de un filme de origen sueco de vampiros llamada Let The Right One In (Lat den rätte komma in), que recibió todo tipo de premios y fue muy halagada por las críticas.

● Año: 2010.
● Director: Matt Reeves.
● Cast: Kodi Smit-McPhee, Chlöe Grace Moretz, Richard Jenkins.
● Música: Michael Giacchino
● Duración: 115min.

Si no sabes nada de vampiros hoy en día, tienes un serio problema. Actualmente el cine y la televisión están repletos de series y películas vampíricas empezando por la saga-saguísima Crepúsculo, pasando por True Blood  y Crónicas Vampíricas, viendo recientemente en cines Noche de Miedo y terminando con esta: Let Me In.

Este filme nos cuenta la historia de cómo Owen, un chico de 12 años marginado social que sufre abusos en el colegio (por el mismísimo hijo de Jack Sheperd en LOST o, si lo preferís, el niño sin orejas de Anatomía de Grey), conoce a Abby, una chica a la que se encuentra en el patio de su casa todas las tardes, cuando el sol ya se ha ocultado.


Poco a poco, y mientras unos terribles asesinatos tienen lugar en esa apacible localización de Nuevo Méjico, Owen se irá dando cuenta de que su vecina, con la que llega a establecer una conexión importante, es diferente a cualquier otra niña… Es un vampiro.

La película, cuya dirección corre a cargo de Matt Reeves (el que ya nos sorprendió con Monstruoso, una película que también pasó por las manos de J.J.Abrams), comienza de forma intrigante y aterradora. Es de estas películas que primero te introducen un avance de lo que va a pasar y, posteriormente, recurren a explicarte por qué ha pasado, quién estaba involucrado y qué consecuencias tendrá. Eso a mí me encanta: que nos dejen con la miel en los labios es un buen método para mantener al espectador atento y expectante.

Sin embargo, con el paso de los minutos, para aquel espectador que espera una película de terror “puro y duro”, el filme comienza a decaer. Esto se debe a que no es hasta el final de la misma cuando de verdad sentimos que la película toma un ritmo más adrenalínico y terrorífico. Eso sí, cuando ese momento llega, uno no quiere que la película termine.


A pesar de ello, la relación entre Owen y Abby nos encanta y, no sólo eso, sino que la forma en la que Owen comienza a percatarse de que algo raro ocurre en el piso de al lado nos conmueve: la pérdida de su inocencia es absolutamente magistral.

El desenlace de la película es muy bueno. Desde que Owen descubre el secreto de su amiga, todo cambia y los sucesos que ocurren de ahí en adelante son, para qué mentir, brutales. Sí, brutales. Parece que toda la brutalidad que encierra el filme pasa desapercida durante el transcurso de la misma y decide hacerse más que evidente al final y, cuando lo hace, surte su efecto.

La banda sonora de la película viene de la mano de Michael Giacchino (Up, Lost) y es efectiva para el filme, pero nada del otro mundo. Nos da pena decir esto porque Giacchino sabemos que es un genio. Sin embargo, las piezas más “calmadas” de este filme nos recuerdan demasiado a esas melodías lostianas que en su momento (y actualmente) nos dejaban sin respiración. Por otro lado, las de las escenas de más intriga nos resultan de todo menos extraordinarias en cuanto a música se refiere. A pesar de eso, las piezas musicales no llegan a ser malas: se adecuan a la perfección a la trama de la película y contribuyen a transmitir agobio y frustración al espectador en los momentos más oportunos. Sin embargo, y por desgracia, no recordaremos a este filme por su BSO (a diferencia de Up).


En definitiva, a pesar de tratarse de un filme de vampiros, que nadie se espere un romance imposible porque esta película no es para nada una de esas ñoñerías que tan hartos nos tienen a todos. El amante del vampiro respirará tranquilo después de haber visto un filme que, a pesar de no ser terrorífico, llega a ser escalofriante, y que, además, nos muestra muy bien cómo son los vampiros, qué reglas deben cumplir, y cómo podrían habitar en el mundo de hoy en día.

En definitiva, este filme es algo que hay que ver. Sin embargo, y muy a mi pesar, yo no he visto el original (Let The Right One In) así que cuando lo vea, quizás modifique mi crítica.

- Are you a vampire?
- I need blood to live
- But how old are you, really?
- Twelve. But... I've been twelve for a very long time.



Jerry.
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