domingo, 4 de diciembre de 2011

¡Malditas Comedias Románticas! (I) - Introducción: El Realismo


Si algo he aprendido durante mi escasa experiencia romántico-cinéfila es que para ver una típica comedia romántica con gusto y emoción hay que tener novia. Sí, “novia”. No “novio”.

Digo sólo “novia” (lo repito por si no ha quedado claro) porque las mujeres casadas, solteras o ennoviadas tienden a ver comedias románticas como un hombre soltero un partido de fútbol; es decir, siempre que se le antoje y le apetezca. Puede estar sola, con amigas o con su mascota: le da igual, si le apetece, lo hará. En el hombre esto normalmente no pasa.

Tampoco es cuestión de ser extremo así que aceptaré que también se puede ser un macho enamorado (y nunca mejor dicho) de este género (tan absolutamente sobreexplotado y malgastado). Por ello, probablemente habrá hombres que en sus noches solitarias (y “televisivas”) en casa optan por una historia de “amor” apestosa que sólo les convence por las cinco ó seis frases ingeniosas del personaje más excéntrico.  

Y es que, las comedias románticas que me provocan malestar intestinal, si aportan algo más a un hombre hecho y derecho, algo va mal. Admitámoslo: no es un mito que las mujeres sean más sensibles que los hombres (¡ojo!: no me estoy refiriendo a la misma “sensibilidad” de la que os hablé en “Lágrimas Cinéfilas”). Aunque quizás sería más acertado decir que las mujeres simplemente suelen encontrar en ese “amor verdadero ficticio” tan ridículamente simple un ejemplo de lo que deben aceptar como “amor real”, mientras que los hombres no.

A pesar de todo lo dicho, y para contradecirme un poco, yo, hombre soltero al que no le gusta mucho el fútbol, veo dichas películas para reírme de los clichés del género, o para sumirme en la más atormentada de las depresiones (no por la mala calidad del 75% de los filmes, sino porque mi vida no se asemeja en ningún aspecto a esos cuentos con final feliz que se nos presentan) o incluso, y ya exagerando más lo que ya estoy cacareando, para poder ofrecer a mis lectores un poco de “diversidad crítica”.

A quien no me conozca tendré que dejarle claro que lo de las depresiones era una ironía: estas películas no me hacen reflexionar ni lo más mínimo. ¿Por qué? ¡Si hace poco dije (en la crítica de Mi Vida Sin Mi) que las películas deberían hacer pensar al público!

Pues, señores, esto se reduce a que considero que el contemplar estas películas (que están solicitadísimas en los premios Razzies) no equivale a “ver cine” en condiciones; es “pasar el rato” con el cine (diría “malgastar el tiempo” pero me duele utilizar esa expresión). Y, hombre, con una o dos películas podemos permitirnos el “pasar el tiempo”, pero cuando se convierte en costumbre sólo por el hecho de que dicho género haya degenerado pues da verdadera lástima.

No quiero que parezca que lo único que no me gusta de estas películas es lo poco realistas que resultan porque no es así. Es más,  el aspecto que menos me puede agradar es que en general sean esperpénticamente parecidas en todo.

Ante esto, decidí comenzar una nueva sección en el blog, a la que llamaremos “¡Malditas Comedias Románticas!”, en la que os explicaré cuáles son los factores que contribuyen a que mi reflejo nauseoso se vea multiplicado por siete.

Hoy he cubierto el tema menos importante: el poco realismo que aportan. Digo que es el "menos importante" porque, a pesar de tener una repercusión casi evidente en la sociedad, el grandísimo problema que atormenta a este género es que la novedad, originalidad y estilo de estas películas ha quedado casi en el olvido: fomentando así la posible extinción de un género que podría ser tremendamente eficaz y que, por desgracia, está evolucionando a un cuasi-género con segundo apellido que yo calificaría como Comedia Pastelona Romántica.

Así que, ya sabéis, estad alerta por si alguna vez os cruzáis con una verdadera comedia romántica (que ya quedan pocas) y por si alguna vez os perdéis algún artículo de esta nueva sección: intentaré ser lo más crudo e irónico que pueda. 



Tom


¡No os perdáis la siguiente entrega de esta sección haciendo click AQUÍ!

2 comentarios:

  1. Me encanta esta opinión!!! Y estoy de acuerdo en muchas cosas. Yo, como mujer, me siento un poco identificada con lo que dices (a pesar de que no soy, en absoluto, una gran fan de este género). Pero me gustaría añadir algún comentario.

    Creo que las comedias románticas han creado un círculo vicioso psicológico. La primera vez que ves una película de este género, siendo inmadur@ e inocente te creas en tu cabeza un prototipo ideal de historia de amor o de relación de pareja (siendo esto más frecuente en chicas). Durante mucho tiempo, crees tu realidad va a ser así... Pobre de ti... Pero de repente, un día, te das cuenta que la vida no es una película, y que este género es, como bien has dicho, poco realista. Cuando ya eres consciente de esto, cambias la razón por las que ves una comedia romántica. Ahora, las ves en esos momentos de "depresión" cuando ves que las cosas no funcionan así, y aprovechas para meterte en ese mundo de fantasía para reírte un poco de lo "estúpid@" que has sido por habértelo creído, y te das cuenta de que es todavía más irreal de lo que pensaba. Y a más películas que ves, más irreal te parece.

    Por todo esto, me parece que, efectivamente, es un género muy malgastado, repetitivo y predecible. Aunque es verdad, que hay algunas que sí que están bien, y estoy esperando para ver cual es la primera que se publica así.

    Otra cosa digo, por suerte, la mayoría de las personas somos conscientes de esta falsedad, lo malo es, cuando la gente realmente piensa que eso es la realidad.

    Vaya pesimista que me está quedando este comentario. He de decir, que creo que las historias en la vida real son mucho mejores, porque hay muchos más momento malos, pero es eso lo que hace que disfrutemos muchiiiiiiisimo más de los momentos buenos y nos hace apreciar a lo que tenemos, y eso, es mucho más romántico, al menos para mi.

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  2. Me he reido con la entrada. Es cierto. Yo generalmente pienso igual.... pero hay un factor que cambia la situación y es: estar enamorado de alguien (ya de por si estar enamorados nos pone "sensibleros") pero cuando sabes que el "otro" podria ser uno! Ya ahi las comedias romanticas pasan a ser como una especie de antidepresivo pero con efectos secundarios como sentirse mas solo que antes despues de verlas jajajaja Te deja un sabor agridulce, como el reflujo gastrico. Malditas comedias romanticas! y maldita solteria! jaja

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