domingo, 3 de noviembre de 2013

Peaky Blinders: Primera Temporada


Tras alcanzar un estado de suprema satisfacción con What Remains, continué mi búsqueda de nuevos productos británicos para saciar mi seriéfila sed. Fue en esa ardua tarea, en la que me topé con Peaky Blinders, un novedoso estreno de la BBC que estaba recibiendo múltiples halagos por parte de los críticos y del público.

Pese a que la trama girase en torno a la figura de una familia de gángsters asentados en Birmingham en el siglo XIX (algo que, de buenas a primeras, no me impresionaba nada), decidí darle una oportunidad por el simple hecho de que, últimamente, me están encantando series que antaño no se me ocurriría incluir dentro de mis must-see. Que estoy mu loko.

Creador: Steven Knight
Género: Drama Criminal
Reparto: Cillian Murphy, Sam Neill, Helen McCrory, Annabelle Walls, Iddo Goldberg…
Duración: 1 Temporadas (2013 - Presente)
País de Origen: Reino Unido


Peaky Blinders está basado en la supuesta - y real - existencia de una homónima banda criminal que impone su ley en un Birmingham sucio, industrial y muy rudo, a base de intimidación, amenazas, trucos, y – tal y como vemos en, si mal no recuerdo, su segundo episodio – heridas causadas por las cuchillas que tienen en sus características gorras.

El cabeza de familia (que, paradójicamente, no es el hermano mayor del gang) es Thomas Shelby (increíble Cillian Murphy), un frívolo y peligroso ex soldado que pronto verá peligrar la hegemonía de los Shelby en la ciudad por la aparición de un detective proveniente de Belfast que, además de querer encontrar una peligrosa cantidad de armamento robado, está dispuesto a acabar con los gangsters.


Las películas y series centradas en gángsters no son lo mío. Puedo verlas, y si son buenas está claro que me van a gustar, pero, no sé muy bien por qué, me cuesta muchísimo plantearme su visualización. El caso de Peaky Blinders no fue distinto: me puse el primer episodio, aguanté tres minutos y decidí quitarlo. La pereza conseguía arrebatarme todo deseo de ver producciones británicas. Sin embargo, leí más sobre la serie por la red y, tras mucho reflexionar, decidí darle una oportunidad.

Fue entonces cuando descubrí que las series de gángsters me gustan bastante. Peaky Blinders es un drama criminal que no sólo tiene una soberbia ambientación, sino que sus personajes – sobre todo Thomas, su tía, y la camarera (es indiscutible que los personajes femeninos de esta serie funcionan como criterio único y exclusivo para verla) – son fantásticos. Además, pese a la crudeza que muestra en muchísimas escenas (y, en general, en toda su trama), desprende una autentiquísima elegancia que hace que no queramos dejar de visitar el putrefacto Birmingham de aquellos años. Pues eso, señores: hipnosis seriéfila elevada a la enémisa potencia.


Así, con esa paradójica elegancia, unas actuaciones admirables, y unos personajes que – creedme – pasarán a la historia de la televisión, Peaky Blinders nos sume en una historia criminal digna de aplauso focalizada en torno a la figura de Thomas Shelby: ese soldado atormentado por la guerra que está de vuelta en su ciudad dispuesto a extender los dominios de un clan terrorífico que, gracias a la suprema inteligencia y al escrupuloso cálculo de su cabecilla, a la fortaleza femenina encarnada en la Tía Polly, y a un puñado de leales delincuentes unidos por lazos de sangre, despertará una repulsiva admiración en los espectadores.

Entre copas de alcohol, casas de apuestas, treguas, enfrentamientos, espionaje, traición y romance, la historia de Peaky Blinders se ha convertido – apoyada por su excelente escenario sobre el que se pasean unos admirables actores que funcionan como blancos en una visualmente agradecidísima fotografía – en el estreno más sonado (además de justificado) de esta temporada y, sobre todo, en una excusa más para que todos vosotros os enamoréis del llamado Original British Drama.

Por cierto, sorprendentemente (nótese la ironía), ya ha sido renovada para su segunda temporada.

Lo que MÁS me gusta: la ambientación y la credibilidad de todos y cada uno de los personajes (excepto Sam Neill, que no me termina de convencer).

Lo que MENOS me gusta: que el tema musical Red Right Hand de Nick Cave me recuerda a la saga Scream. Y eso queda raro.

Crítica de su segunda temporada: click aquí.

Jerry

2 comentarios:

  1. De acuerdo en todo excepto en lo del tema de Nick Cave. A partir del segundo capítulo ese sonido característico de la canción (como de una campana, o algo parecido, no sé muy bien qué es) acabas asociándolo a la serie. A mí personalmente me cuadra a la perfección, pero para gustos, colores.

    Una crítica estupenda de una serie magnífica, sin duda.

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    Respuestas
    1. Yo es que he visto tantísimas veces Scream, que no puedo evitarlo... Jajajaja

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