Hoy en el Metro me he quedado mirando fijamente a una chica que llevaba un jersey beige bastante llamativo.
Pensándolo bien, si la estaba mirando no lo estaba haciendo por nada en concreto, sino porque habitualmente me dedico a mirar a gente aleatoria en ambientes ferroviarios: consideradlo un deporte de alto riesgo.
Pues bueno, resulta que esta vez la susodicha me ha pillado in fraganti y, sorprendentemente (y en contra de la naturaleza de todos los individuos que me "cazan"), no me ha lanzado cuchillos con la mirada (aunque, ahora que lo pienso, quizás ha sido porque la tierra me ha tragado en aquel mismo instante). Yo, a pesar de la buena reacción de la jovenzuela, me he muerto de vergüenza porque no me gustan esas situaciones en las que se descubre quién es el que ha tirado la primera (y única) piedra, así que he agachado la cabeza y durante el resto del viaje me he limitado a hacer que escribía un mensaje que jamás enviaría (básicamente porque no había cobertura).
[Inciso: todo esto os resultaría mucho más intimidante si supieseis qué es el Metro para mí: no es sólo un ambiente exageradamente hostil, es algo mucho peor que algún día os contaré con pelos y señales (os lo iba a contar hoy, pero, de hacerlo, la entrada habría sido demasiado larga).]
Ya a salvo en la calle, y gracias a que esta chica me ha pillado mirándola, he pensado en algo: a partir de ahora cada vez que conozca a una chica escribiré en un diario secreto cómo nos hemos conocido exactamente.
La única razón para hacer esto es porque soy una persona tremendamente realista y cada vez que veo una comedia o drama romántico me fijo en que los protagonistas siempre se acuerdan a la perfección del día que se conocieron (aunque estuviesen en pañales o corriendo desnudos por una piscina de plástico situada en el jardín – sí, como Bridget Jones). Así que, ¿quién sabe si la susodicha del metro no puede ser mi “amor verdadero”?.
Escribiré qué día era, el tiempo que hacía (probablemente estaría soleado, porque seguro que sus cabellos se reflejarían con los rayos del sol al atardecer provocando un efecto óptico muy envidiado por la Aurora Boreal), qué hora era (como he dicho tiene que ser el atardecer: las mañanas no son románticas, y las noches están reservadas para las rupturas), cómo iba vestida (nada de chándal o vaqueros: por lo menos un vestido de Mango), qué fue lo que me dijo exactamente, cómo me miró… En fin, escribiría absolutamente todo lo que pasó.
[Inciso (II): lo del vestido de Mango no lo tengo claro... La verdad es que de moda femenina sé más bien poco así que le dejo a mi estilosa amiga Rocio, del blog "The Little Pocketful", que tome la decisión de cómo debería ir vestida].
Y es que yo creo que las comedias románticas reflejan la vida tal y como es: ¡son puro realismo plasmado en archivos digitales y decorado con bonita música de fondo!
[Inciso (III): Mi vida también tiene música de fondo. Ahora por ejemplo está sonando My Heart Will Go On mientras pienso en el “ligue de una noche” que conocí cuando tenía 18 años y que murió en el hundimiento de un transatlántico].
Bueno, dejo de contaros mis intimidades musicales para contaros otras sin recurrir a la cruel ironía.
Si mi novia me dijese alguna vez cualquier cosa relativa a esas dulces memorias yo me sentiría tremendamente halagado y, a la vez, sumamente dolido.
Para empezar mi novia se acordaría mejor de un día que yo seguro no recordaría. Para continuar, le habría afectado más mi "físico" (porque eso es lo que entra por los ojos en primeros encuentros) que el ver la noticia en el periódico de que Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte sería adaptado en dos películas... Y lo más importante de todo: estaría mostrándome que ella también es una víctima de uno de los efectos más socialmente cancerígenos de las tumorales (y malditas) Comedias y Dramas Románticos.
Y aquí es donde nos ponemos problemáticos.
¿De verdad os acordáis del día que conocéis a la mujer de vuestros sueños? Yo he conocido a muchas mujeres y viéndolas en el metro mientras me deleitan con una tímida y reconfortante sonrisa (que hace ver la terrible ortodoncia que necesitan) no sé si van a ser o no el amor de mi vida y, por ello, no me acordaré del día que las conocí.

Las películas Románticas están conduciendo a esta sociedad al desastre amoroso porque nos están dando a entender que Cupido existe: el Rey de “El Físico es lo que cuenta”. Y esto se debe a que, normalmente, si te acuerdas perfectamente del día que conociste a alguien es porque físicamente te ha llamado mucho la atención. Es más, tengo una amiga que siempre dice que se acuerda del día en que me conoció porque yo llevaba puesta una camisa que a ella le encantó. ¿Veis? ¡El físico es lo que más nos impresiona!.
No nos engañemos, en un solo día no podemos enamorarnos de la compleja totalidad de una persona... pero sí podemos enamorarnos de sus curvas: y eso es lo que hacen los queridísimos héroes amorosos del falso cine cómico-romántico.
Y además, en las comedias románticas (y en las dramáticas tragedias esperpénticamente románticas), ¡los protagonistas suelen ser personas terriblemente atractivas de las que el público se enamora antes de conocerlas! ¿Julia Roberts y Richard Gere? ¿Aston Kutcher y Katherine Heighl? ¿Cameron Diaz y Justin Timberlake? ¡Venga ya! No me creo que en la alfombra roja no haya gente normal y corriente (o simplemente fea).
Un momento, ¡sí que las hay! ¡Y cuando salen en estas películas tienen reservados papeles muy interesantes!:
- El "pringado" de turno que consigue ligar con una guapísima top model porque, o ella es muy ligerita de cascos, o está ebria.
- El soltero de oro de la película (y también mejor amigo del protagonista).
- El hermano o la insoportable hermana, prima o antiprima.
- El malo o mala de la película (excepción: el espejo se equivocó: la Reina es más guapa que Blancanieves)
- El ex-novio que ningún espectador aprecia (¡Oye, un respeto! ¡Que le han roto el corazón!)
- La abuela
- El perro.
Las retorcidas mentes de los realizadores de estas Malditas Películas buscan gente espectacular ¡porque desgraciadamente el carisma de los actores es un imán muy potente y efectivo para los espectadores!.
Por lo tanto, teniendo en cuenta que para una gran mayoría de la sociedad actual Cupido es real (en el sentido de que el flechazo físico existe), yo lanzo una inocente pregunta: ¿Es que nadie ha visto la Bella y la Bestia? ¡Señores, La Belleza está en el interior!
Maldito Cupido: eres tú el ángel caído, deja a Lucifer en paz.
Tom





















